Este es el primer paso para conseguir clientes extranjeros

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Hoy traigo un buenísimo articulo de la editora invitada Lourdes Yagüe, fundadora de Hello Translator. ¡Espero que lo encuentres tan útil como yo!


 

Si eres seguidor de Laura, le habrás oído decir muchas veces que una de las claves para conseguir tus objetivos económicos es repitiendo lo que funciona.

Ya sea una pequeña campaña, la promoción de tu producto estrella o, por ejemplo, la estrategia de tu negocio en un nuevo mercado.

Cuando una determinada acción te ha aportado buenos resultados, repetirla es la forma más fácil de alcanzar tus objetivos de facturación con el mínimo esfuerzo.

Si te planteas abrirte a un nuevo mercado, sobre todo ahora que internet te lo pone tan fácil, la traducción es tu gran aliada para duplicar tu estrategia sin necesidad de doblar tus esfuerzos.

 

Translation

 

Porque esta vez no partes de cero, sino que tienes toda la estructura y los contenidos creados, y ahora se trata de adaptarlos a tu nuevo público objetivo.

A lo largo de este artículo quiero mostrarte cómo puedes utilizar la traducción como palanca para abrirte paso en un nuevo mercado, desde el inicio hasta la llegada de las primeras ventas.

 

Traduce tu web  y pon la primera piedra de tu imperio digital internacional

Conseguir que un cliente te compre no es tan fácil como tocar su puerta y decir “Aquí estoy yo, ¡cómprame!”. Después de darte a conocer, necesitas que tu nuevo público vaya confiando en ti poco a poco hasta que decida convertirse en tu cliente.

Pero esto ya lo sabes por experiencia, claro.

Para hacerte un hueco en un nuevo mercado necesitas tiempo, perseverancia y paciencia. Pero si no cuentas con las estructuras adecuadas, todo ese esfuerzo se irá por el sumidero.

De nada te servirá empezar a picar puertas en el extranjero, si no tienes dónde sembrar para recoger más adelante los frutos de tus acciones.

Sí, hablo de tu página web.

En tu página web te presentas ante tus visitas. Les enseñas quién eres y a qué te dedicas y, si la tienes bien montada, podrás convertir las nuevas visitas en suscriptores interesados en tus servicios, con los que podrás ir construyendo poco a poco esa relación necesaria para que surja la confianza que dará lugar a una posterior venta.

Por lo tanto, si estás pensando en abrir mercado en el extranjero, lo primero que tienes que hacer es adaptar tu página web e invitar a que tus visitas se queden. Lógicamente, eso sucederá si encuentran acomodo en textos que puedan leer y entender, y si reciben un mensaje especialmente dirigido a ellos.

En otras palabras, necesitas traducir y localizar tu web.

 

¿En qué idiomas?

El primer paso para traducir tu web es elegir los idiomas.

Pero no te asustes, no se trata de liarte la manta a la cabeza y traducir tu web de pronto a 6 o 7 idiomas sin ton ni son.

En primer lugar, piensa en los idiomas con los que te manejas tú o los miembros de tu equipo, si lo tienes. Más que nada porque deberás poder atender a tus nuevos clientes cuando llegue el momento. Como mínimo tendrías que ser capaz de responder a sus emails.

Esto lo digo porque mucha gente piensa automáticamente que tener una página multilingüe implica tener todos los idiomas más comunes o tenerla traducida al inglés obligatoriamente. Es cierto que es la lengua más socorrida, pero no tiene porqué ser la más adecuada en tu caso si, por ejemplo, lo que quieres es abrir mercado en Italia. Tampoco necesitas tener la web en ruso o en chino mandarín si tu nuevo público objetivo no se encuentra en esos países.

En fin, la cuestión es tan lógica como pensar en el nuevo mercado al que te quieres dirigir y en qué otro idioma puedes desenvolverte tú o los miembros de tu equipo.

 

¿Qué páginas?

Después, selecciona las páginas o los contenidos con los que quieres dar los primeros pasos en tu nuevo mercado. No tienes por qué traducir toda la web de golpe.

No tiene sentido si al principio simplemente te estás dando a conocer, porque nadie va a comprarte en la primera visita.

En esta primera fase, tu web es tu carta de presentación.

El ejemplo más cercano que puedo darte de esto es Laura porque, como ves, de todas las páginas activas que tiene en su web, tan solo tiene traducidas las básicas e imprescindibles para comunicar a sus nuevos visitantes extranjeros quién es, a qué se dedica y qué puede hacer por ellos.

Así podrás ir tanteando el terreno, ver qué interés suscitas y qué recibimiento te da el nuevo mercado.

Traducir todo de golpe (productos, programas, etc.) no te resultará rentable si al final no obtienes los resultados que esperabas. En fin, hay que ir asomando la cabeza poco a poco, probar, medir y ajustar.

Sabes que los resultados no se consiguen de la noche a la mañana pero, desde luego, sin una página web que te permita ir acumulando el fruto de tus esfuerzos, tardarás mucho más en llegar a tu meta (si es que llegas).

 

Traduce tus suscriptores en ventas

Valga la redundancia.

Cuando ya llevas cierto tiempo haciéndote un nombre, te has hecho un huequecito en el mercado y ya cuentas con una cierta cantidad de seguidores en tu lista, es el momento de hacer un primer intento.

Vale la pena ir construyendo esa masa crítica de seguidores extranjeros porque, en lo que se refiere a la facturación de tu empresa, traducir tus productos o programas es una vía de ingresos muy cómoda, porque los contenidos ya los tienes, es solo cuestión de adaptarlos a tu nueva audiencia.

Es otra forma de crear nuevas fuentes de ingresos sin que se duplique tu carga de trabajo. Todo lo contrario, porque traducir te permite reutilizar todo lo que tenías creado hasta ahora y que tanto esfuerzo te había costado.

Ojo, con “reutilizar” no quiero decir que puedas despreocuparte de la calidad del contenido traducido o que te baste con una traducción literal. Debes asegurarte de que el contenido sea adecuado al nuevo cliente al que quieres dirigirte.

 

Por poner unos ejemplos…

  • Si eres un gestor contable y en tu servicio de asesoramiento incluyes una guía fiscal para que la puedan consultar tus clientes, no te bastará con traducirla, sino que seguramente también necesitarás adaptar la información sobre normativas, principales autoridades, procedimientos, calendario fiscal, etc. un traductor especializado en materia económica podría allanarte mucho el camino en este aspecto.
  • Si eres cocinero y tu producto es un recetario de 50 sencillas recetas para impresionar a tus visitas (por ejemplo), puede que no todas ellas sean adecuadas para tu nuevo público si los ingredientes que recomiendas son demasiado específicos de tu país o localidad, porque a tu nuevo cliente le resultaría difícil encontrarlos (a no ser claro, que por circunstancias de la vida se encuentre en el mismo país que tú).

 

En ese caso, tendrías dos opciones para adaptar el contenido: o bien sustituir algunos de los ingredientes por otros más fáciles de encontrar en su país, o bien incluir recetas parecidas a las originales pero más propias de su cultura.

Una tercera opción podría ser dejar las mismas recetas, pero entonces convendría modificar el título y especificar que son recetas típicas de tu país (o como lo quieras expresar). Si da la casualidad de que tu cliente vive en tu mismo país le resultará igualmente útil y, de paso, estarás transmitiéndole cultura gastronómica.

Como ves, en ninguno de los casos de ejemplo que te he mencionado es tan simple como traducir sin más, sino que es necesario ponerse en el lugar del cliente y adaptar el contenido en consecuencia, lo cual requiere, además, conocer su cultura y sus costumbres.

Pero bueno, siempre será más sencillo que tener que crear tus productos desde cero, que es a lo que voy. En este sentido, un traductor es un gran aliado tanto por el factor lingüístico como por el cultural.

Además, cuentas con otra ventaja, y es que en lo que respecta a prueba-error, esta vez no partes de cero, sino que puedes apoyarte en tus anteriores resultados y probar directamente con el producto que mejor te funcionó (en caso de que tengas más de un producto o servicio).

En fin, empiezas a sacar mayor rentabilidad de todo el esfuerzo invertido hasta ahora.

 

Un caso real

Es el caso de una compañera de mi sector, que dirige un curso en inglés de negocios para traductores autónomos. El año pasado la ayudé a crearlo en español para que pudieran cursarlo también los hispanohablantes que la siguen pero que no hablan inglés.

Cualquiera podría pensar que, siendo traductores, resulta contradictorio que necesiten que se les traduzca un curso que está en inglés, pero por raro que parezca, no todos los traductores trabajan este idioma y, en ese caso, puede que no se desenvuelvan tan bien como para seguir un curso.

Incluso nos llevamos la sorpresa de que muchos de los que se apuntaron sí lo hubiesen podido seguir en inglés, pero prefirieron la comodidad de acceder al contenido en su propio idioma.

Por eso…

 

Traducir tus productos es una forma de ponérselo fácil al cliente para que compre

Es importante que consideres darles esa opción a tus potenciales clientes. Aunque creas que entienden tu idioma y que por eso no necesitas traducirles tus contenidos o productos, en realidad puedes estar cerrándoles puertas y, por tanto, perdiendo oportunidades de venta.

Según los resultados que reveló el estudio de Common Sense Advisory, el 75% de los clientes deciden no comprar si no pueden acceder a la información en su propia lengua.

 

¿Y qué hago con el blog?

Después de todo esto te estarás preguntando qué hacer con tu blog.

Tu blog es un elemento fundamental en tu marketing online. Tanto para tu web en español como para tu web en inglés.

Si quieres cosechar ventas, debes sembrar confianza primero, y eso lo consigues a través del blog y de tu newsletter.

Eso no significa que debas traducir todos tus artículos de golpe, pero sí que lo tengas en cuenta para que vayas construyendo tu blog poco a poco, como hiciste con el original.

Como ves, al final no estás haciendo otra cosa que repetir patrones estratégicos, solo que en un nuevo idioma.

Al menos, ahora cuentas con la ventaja de que no tienes que crearlo todo de cero y de que ya sabes cuáles de tus artículos te han producido mejores resultados.

Únicamente tendrás que seleccionar el contenido que pueda ser más relevante y quizá realizar algunos ajustes para adaptar el mensaje a tu nueva audiencia, como ya te he comentado antes.

Y esto no es lo único que la traducción puede hacer por tu estrategia online.

Traducir contenidos también puede ayudarte a nutrir tu blog español.

Seguir blogs en inglés (o en otro idioma que te interese según tu caso) puede servirte para encontrar inspiración para nuevos artículos, para documentarte sobre lo que se hace en otros países o para traer a tus lectores artículos excepcionales que te hayan llamado la atención.

Y no te estoy hablando de plagiar, sino de acercar a tus seguidores aquello que de otro modo sería inaccesible para ellos (no todo el mundo tiene porqué saber idiomas), por supuesto, siempre citando a tus fuentes y al autor original del artículo que has traducido.

Es otra forma más de compartir recursos, aportar valor e incluso ganar más visibilidad, porque si ese contenido es bueno y la traducción está bien adaptada, debería cosechar los mismos buenos resultados que el original.

Por ejemplo, hace un par de años traduje para Laura el recurso 30 things to stop doing to yourself, que compartió en su sección Things I love Friday. Su correspondiente traducción al español tuvo tan buena acogida que finalmente se viralizó, trayéndole hasta 22.000 nuevas visitas en un solo día.

 

Traducir te permite rentabilizar tus recursos

En definitiva, se trata de buscar la manera de rentabilizar al máximo los recursos de los que ya dispones y los que te ha costado tanto esfuerzo construir.
La traducción te permite aprovecharlos y aumentar así tus fuentes de ingresos, sin necesidad de doblar tu carga de trabajo.

 


 

Sobre la autora Lourdes Yagüe Lobo

Nacida y criada en Madrid. Me lancé a la aventura del emprendimiento en 2013 para poder vivir de mi pasión: la traducción. Ahora también dirijo Hello Translator, una plataforma pensada para ponérselo fácil a las personas que necesitan contactar con traductores profesionales para sacar adelante sus proyectos multilingües.

 

 

 

7 Comentarios

Lourdes Yagüe

¡Muchas gracias, Laura!
Estoy muy contenta de poder aportar mi granito de arena a tu comunidad. Espero que les guste y lo encuentren útil.

Saludos,

Lourdes

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Ana Sastre

He aquí un post que resuelve el 99% de las dudas más frecuentes de sitios multiligues.

Al final las herramientas son los de menos, es pararse pensar… si voy a traducir mi web ¿qué objetivo tengo? ¿qué quiero conseguir?

Sí señor, hacerlo con cabeza eso es lo importante.

Lo comparto con unas cuantas personas que tienen sitios multilingues “traducidos-a-500-idiomas-sin-ton-ni-son” 😉

Gracias por el post!

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Lucie

Hola, Lourdes:

Me ha encantado tu artículo. Enhorabuena por producir tan buenos contenidos y por el lanzamiento de Hello Translator. Será un éxito, seguro.

Un abrazo,
Lucie

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Lourdes Yagüe

Gracias Ana y Lucie:

Si consigue resolver dudas y orientar a quien ande perdido con su web multilíngüe me doy por bien servida.
Gracias por vuestro apoyo.
Un abrazo,
Lourdes

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Eduardo León

Buen tema este de la internacionalización de la empresa. Desde luego, si la web no está en el idioma del cliente, olvídate.
No conocía Hello Translator, me lo apunto.
Abrazos.

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Lourdes Yagüe

Claro, qué menos que poder comunicarte con las personas antes de que lleguen a ser clientes de uno ¿verdad? Muchas gracias, Eduardo, aquí estamos para lo que haga falta.

Saludos,

Lourdes

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Antonio Saba

Hola, guapa!
Me ha encantado tu post, es más, me ha despertado entusiasmo con vista al futuro y mi proyecto de blog. Es cierto,hay que proyectarse y en esto el inglés es importantisimo. Yo tengo conocimientos de inglés, pero siempre hay dudas con algunas construcciones gramaticales. Excelente texto, muy didáctico y fácil de leer, saludos desde Lima, Perú.

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