Sobre La Prosperidad y Las Creencias Limitadoras

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Vivimos en un país donde está mal visto hacer dinero y ganarse bien la vida.

Está mal visto ser ambicioso y querer más y no conformarse con tan sólo “salir de ésta”.

Cuando alguien tiene dinero lo catalogamos de snob materialista y nos convencemos de que como mínimo es mala persona o, al menos, superficial.

La paradoja está en que todos queremos ser prósperos. Queremos una casa bonita con muebles bonitos. Queremos vivir sin tener que estar siempre pendientes del precio de las cosas, queremos poder tomarnos días libres, hacer vacaciones y viajar varias veces al año. Queremos comprar la mejor comida para nuestros hijos y pagarles las mejores escuelas.

Pero dicho deseo lo tapamos con argumentos tales como “yo sólo quiero ganar suficiente para estar tranquilo” o “el dinero no da la felicidad” (aunque según Penelope Trunk la felicidad la da una media de 30.000€ al año).

Mi relación con el dinero y la ambición es pues un tanto extraña también.

Sufro de los mismos males que tú probablemente — debido quizás a una educación religiosa — y cuando las cosas me van bien, empiezo a sentir culpabilidad. Son pensamientos y emociones limitadoras que me impiden realizar mis más ambiciosos proyectos en su totalidad y alcanzar mi máximo potencial.

Gay Hendricks, en su libro The Big Leap, lo llama “upper limit problem”, que traducido toscamente y mal sería algo así como “problema de límite superior”.

El concepto es muy interesante y explica cómo las personas tenemos algo así como un termostato de nuestra felicidad. De la mismas forma que el termostato para la calefacción cuando se alcanza la temperatura predeterminada, nosotros — con nuestras mentes y pensamientos — paramos la recepción de felicidad y cosas positivas a nuestras vidas cuando nuestro termostato nos indica que hemos alcanzado nuestro cupo de felicidad y cosas buenas.

Lo que nos lleva a sabotear nuestra propia realización personal, no sea que no cumplamos con las expectativas que nos marcamos como por ejemplo “la vida tiene que ser dura” o “no puedo ganar más dinero que mi pareja” o “soy un fracaso, lo hago todo mal” o “como puedo ganar dinero con la que está cayendo”, etc.

De modo que cuando las cosas nos van geniales en lo personal y profesional, nos autosaboteamos para permanecer fieles a nuestras creencias, a nuestros límites. Es entonces cuando montamos una bronca estúpida con la pareja, tomamos una mala y absurda decisión en el trabajo o nos gastamos el dinero que nos ha tocado en la lotería en una semana.

Dicho límite empieza desde pequeños, con lo que nos dicen que podemos o no hacer o lo que vemos en casa. Lo cual no deja de ser interesante: yo vengo de una familia normal de clase media, sin embargo mi recuerdo sobre el dinero siempre ha sido que no llegábamos a final de mes. Trascender pues ese límite tan familiar de “no llegar” es entrar en territorio emocional desconocido que desencadena emociones contradictorias.

Todos estos conceptos son fascinantes y creo que son verdaderos en cierta medida, pero ninguno parecía hacer un impacto duradero en mi forma de ver y sentir las cosas.

Ya sabes, el buen rollito del libro te dura unas pocas semanas hasta que el día a día te absorve y vuelves a las mismas dinámicas de siempre.

Hoy, sin embargo, he encontrado respuesta de donde menos lo esperaba: en unos párrafos de Marianne Williamson — cuyas palabras fueron utilizadas por Nelson Mandela en su discurso inaugural — . El libro tiene un nombre tan cursi que hasta da vergüenza nombrarlo ya que podría otorgarse a cualquiera novela romántica de quiosco de barrio: A Return To Love.

Pero una vez superas tus prejuicios te encuentras con un libro muy especial que aborda las distintas facetas de nuestro día a día desde una perspectiva espiritual.

Y antes de que dejes de leer y salgas de mi web asqueado porque te salga con temas espirituales deja que te cuente.

No encontrarás a nadie más rebotado con la religión que yo misma (recuerda que estudié en un colegio de jesuitas).

Pero mi aversión a las instituciones religiosas no me hace menos interesada por la filosofía y la espiritualidad — ¡ni peor o mejor persona! — ya que muchas veces es en ella donde encuentro sentido y las más elevadas respuestas.

Podría parafrasear las palabras de Williamson, pero no le llegaría ni a la suela de los zapatos. Así que he decidido traducirlas dándole todo el crédito del mundo.

“Cuando trabajamos sólo por el dinero, nuestra única motivación es conseguir en lugar de dar. (…) esta idolatría nos lleva a un territorio emocional alieno donde siempre tenemos miedo. Tenemos miedo del fracaso y del éxito.

 

Si estamos cerca del éxito, tememos al éxito, si estamos cerca de fracasar, tememos al fracaso. La cuestión no si el éxito o el fracaso. la cuestión es la presencia del miedo (…)

 

Como todo en esta vida, el dinero no es ni sagrado ni pecado. Depende del propósito adscrito a éste por nuestras mentes.

 

Tendemos a hacer con el dinero lo mismo que hacemos con el sexo:

Lo deseamos pero juzgamos este deseo. Es precisamente el juicio que distorsiona el deseo, convirtiéndolo en una expresión fea. Como nos avergüenza admitir que queremos las mismas cosas, tenemos formas insidiosas de hacer ver que no — como condenar nuestros deseos. Tanto el dinero como el sexo son simplemente lienzos donde proyectamos nuestra culpa.

 

(…) Así que el dinero no es la fuente de la codicia, sino la mente. Y es el dinero donde ésta se expresa. El dinero puede ser usado con propósitos elevados o no. Como con la energía nuclear, el problema no es la energía, sino cómo es aplicada.

 

Nuestros juicios sobre la riqueza es de hecho una táctica de nuestras mentes para asegurarnos que nunca tendremos riqueza.

 

(…) Detrás de todo esto se encuentra sólo nuestro miedo a fracasar si intentamos ganar o hacer dinero.

 

(…) No hay nada puro o espiritual en la pobreza.(…) El imperativo moral no es bloquear la recepción de dinero en nuestra vidas. El reto está en espiritualizar nuestra relación con él, viendo que su único propósito es curar el mundo. (…) El problema no está en la distribución de la riqueza, sino en la conciencia de ésta. El dinero no es escaso. No es un recurso finito. No somos pobres porque los ricos son ricos.

 

(…) El universo quiere que tengamos todos los recursos necesarios para apoyar nuestra mayor felicidad. Nuestro propósito en esta vida es ser felices.

 

(…) Tener dinero significa que tenemos más dinero con el que contratar a otras personas. No hay nada bonito en lo que le pasa a una sociedad cuando el dinero deja de circular.

 

(…) Muchos de nosotros tenemos muchos asuntos con el dinero: desde su necesidad hasta un enorme prejuicio. Muchos de nosotros recibimos fuertes mensajes sobre el dinero cuando somos niños. Se nos enseña, verbalmente o no, que está sobrevalorado o que es poco espiritual o difícil de conseguir o la fuente de la codicia. Muchos de nosotros tenemos miedo de no gustar a la gente si no tenemos suficiente o tememos no gustar si de hecho tenemos.

 

El dinero es un área donde necesitamos una cura radical individual y colectiva sobre nuestros hábitos mentales.

 

 

14 Comentarios

Berta Car

¡Me parece un artículo fantástico y sin desperdicio! Uno de los miedos principales que nos limitan es el temor al éxito, llevo tiempo reflexionando sobre esto, pero esta entrada abre mi mente aún más. ¡Graciaaas!

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Laura Ribas

Gracias a ti Berta. Creo fírmemente que en el proceso hacia el éxito entran importantes factores emocionales y de actitud mental. Muchas veces nosotros somos nuestro mayor obstáculo. Un abrazo

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Javier Gaite

Excelente artículo Laura. Estoy muy acuerdo contigo en eso de que está mal visto ser ambicioso. Cuando uno trata de prosperar por la vía del emprendimiento y se pone metas ambiciosas, mucha gente proyecta sus miedos sobre tu persona y trata de convencerte de que es algo muy arriesgado; te ven como un loco que se sale de la manada. La pena es que esta gente no se da cuenta que el éxito en la vida tiene lugar fuera de la zona de confort, y que si ellas mismas no cambian, seguirán ancladas toda su vida en la mediocridad.

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Laura Ribas

Gracias Javier! Tienes toda la razón del mundo.
Cuando la gente menosprecia tu sueño, te critica o piensa que eres un necio recuerda que te está contando su historia, no la tuya.

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Dueño de mi tiempo

Excelente articulo! Dicen que los que venimos de una tradicion catolica tenemos mas problemas con el dinero que los de origen protestante, ya que para los catolicos, antes entrara un camello por el ojo de una aguja que un rico en rl reino de los cielos… Da que pensar.

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Laura Ribas

Cierto! Al menos en mi caso 😉 Debemos a aprender a aceptar las cosas buenas que llegan en nuestras vidas y a querer más sin sentirnos culpables. Saludos!

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Guillermo Rodríguez Borges

Laura!
No deja usted de sorprenderme gratamente, éste ha sido un post muy pero que muy espectacular.
Gracias por llevar de nuestro inconsciente al consciente este tipo de cosas tan importantes y relevantes en estos momentos.
Ha sido usted la pausa oportuna, con este post, para continuar con una nueva perspectiva…! Gracias
Guillermo Rodríguez

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Duarte

Lamento discrepar, que le vamos a hacer. En general, me parece que la gente no tiene el menor rubor en ganar el máximo a su alcance al menor coste posible. En ese sentido, el artículo no me parece más que una simple justificación a tal naturaleza. No dejará de sorprenderme lo bien que sabe argumentar la codicia en nuestra mente y no dejará de sorprenderme el ansia infinita que pone el ser humano en acumular cosas que, bien mirado, no se podrá llevar de aquí. Es decir, dedicamos vidas enteras al acopio material y despreciamos por completo el acopio espiritual que siempre tendrá más que ver con el dar que con el recibir.

Saluditos!

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maria cristina fernandez

Me han parecido unas reflexiones fantásticas y sobre todo me han ayudado mucho.
El tema del éxito personal da para mucho de si y sobre todo las reacciones a tu alrededor cuando tienes dicho éxito. Si bien estoy de acuerdo contigo en casi solo un matiz y que viene al caso de lo que dice Duarte…hay que superarse, ganar con abundancia pero con respecto y sin explotar a los demás (que menuda fauna empresarial hay suelta por este país.
Un abrazo y sigue así.

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Susana

Este post es muy inspirador, cuán difícil es saber manejar esos pensamientos que luego poco a poco nos comen el carácter y nuestra forma de vivir
Muchas gracias Laura un saludo, qué gran descubrimiento!

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Raysa Rodriguez

Hola, Laura! como vas? me encanto este articulo y siento en mi interior que lograste ponerle nombre a algunos sentimientos que he venido sintiendo desde hace mucho con respecto a este tema. Gracias.
Saludos, desde Dominicana.

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Jose Antonio

Me ha gustado mucho! Dinero, sexo y espiritualidad en un mismo texto! Una forma valiente y sencilla de entender la Abundancia como parte fundamental de nuestro Vivir. Enhorabuena!

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